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Potaje de garbanzos y espinacas de Semana Santa
Un poco de historia
El potaje de garbanzos y espinacas es el plato emblema de la Semana Santa en buena parte de la península. Surge del precepto de abstinencia de carne durante la cuaresma, sustituyéndola por pescado salado (bacalao) y legumbres. La cocción en barro lo convierte en un guiso aterciopelado y reconfortante.
Ingredientes
- 400 g de garbanzos en remojo desde la noche anterior
- 300 g de espinacas frescas (o congeladas)
- 200 g de bacalao desalado y desmigado
- 2 huevos cocidos
- 1 cebolla
- 4 dientes de ajo
- 1 rebanada de pan
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- 1 hoja de laurel
- Aceite de oliva, sal y pimienta
Preparación
- Pon los garbanzos en remojo 12 h en agua templada con un poco de sal.
- En la cazuela de barro, cubre los garbanzos escurridos con agua caliente y añade el laurel. Cocina a fuego suave 1 h 30 min hasta que estén tiernos.
- En una sartén aparte, fríe 2 dientes de ajo y el pan hasta dorar. Reserva.
- En la misma sartén, pocha la cebolla picada y los otros 2 ajos. Añade el pimentón y retira del fuego rápidamente.
- Tritura en mortero o batidora el pan frito, los ajos fritos y un poco de caldo del potaje.
- Incorpora el sofrito y la majada a la cazuela. Añade las espinacas y el bacalao desmigado.
- Cocina 15 min más a fuego suave. Rectifica de sal.
- Sirve con el huevo cocido cortado en gajos por encima.
Recomendaciones del alfarero
El bacalao desalado se puede comprar ya desalado o desalarlo en casa cambiando el agua cada 8 h durante 24-36 h.
Si usas espinacas congeladas, descongélalas y escúrrelas bien antes de añadirlas para que no aguarden el guiso.
El potaje gana al día siguiente — los sabores se asientan y el caldo se vuelve más cremoso.