Las ollas de barro de La Cacerola de Barro nacen del trabajo manual de los alfareros de Salvatierra de los Barros, en Extremadura. Cada olla se modela en torno, se seca lentamente y se cuece en horno tradicional para conseguir una pieza estanca, resistente al fuego directo y perfecta para guisos de larga cocción.
Ollas de barro aptas para vitrocerámica e inducción
Nuestras ollas funcionan en horno, gas, vitrocerámica y fuego directo. Para cocina de inducción ofrecemos también difusores de calor compatibles, de modo que puedas cocinar legumbres, fabadas, cocidos, pucheros y arroces caldosos con todas las garantías.
Olla garbancera, puchero y olla de leche
En esta categoría encontrarás varias formas tradicionales: la olla garbancera de paredes altas, el puchero panzudo para cocido madrileño y fabada, y la olla de leche con pico y asa. Todas pensadas para que el calor circule despacio y los sabores se concentren sin agresividad.
Ventajas de cocinar en olla de barro
El barro retiene calor mucho mejor que el acero o el aluminio: una vez caliente, mantiene la cocción casi sin energía. Eso permite cocinar a fuego suave, ahorrar gas o electricidad y conservar mejor las propiedades de los ingredientes. Además, una olla de barro bien curada no transmite sabores entre platos.
Primer uso y mantenimiento
Antes de estrenarla, cura tu olla siguiendo los pasos de nuestra guía de curado. Después, lávala siempre a mano con agua templada y un poco de jabón neutro. Evita los choques térmicos bruscos (no la pongas al frigorífico recién cocinada ni al fuego nada más sacarla de la nevera) y te durará toda la vida.
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